¿Hasta cuándo Gimnasia seguirá prestando su casa?
Hay costumbres que, por repetirse todos los años, dejaron de discutirse. Y quizás ese sea el mayor problema. Cada septiembre vuelve la misma escena.
La Fiesta Nacional de los Estudiantes se acerca, los eventos vuelven a ocupar la agenda y el estadio 23 de Agosto vuelve a aparecer como una de las opciones principales. Y ahí nace una pregunta que muchos hinchas de Gimnasia se hacen en silencio.
¿Vale más una tradición de una noche que el sueño deportivo de todo un año?
Porque para muchos el 23 de Agosto no es solamente un estadio, no son solamente tribunas, no es solamente un campo de juego.
Es la casa de Gimnasia.
Es el lugar donde generaciones enteras aprendieron a querer estos colores, es donde un padre llevó por primera vez a su hijo, es donde miles de hinchas dejaron lágrimas, alegrías y una vida entera acompañando al Lobo.
Entonces la pregunta vuelve a aparecer.
¿Quién cuida realmente esa casa?
Nadie está en contra de la Fiesta Nacional de los Estudiantes. Sería injusto discutir una celebración que forma parte de la identidad de Jujuy. El debate nunca fue la fiesta, el debate es otro.
¿Por qué siempre el que tiene que adaptarse es Gimnasia?
Porque mientras la provincia se prepara para celebrar, el equipo sigue compitiendo. Mientras se arma un evento, Gimnasia pelea un campeonato, mientras se piensa en un escenario, hay jugadores que necesitan entrenar y jugar sobre un campo en las mejores condiciones.
Y ahí aparece una cuestión que durante años parece haberse naturalizado. El césped, la cancha, el patrimonio deportivo, Como si fueran detalles. Pero no lo son, porque una cancha también juega, una cancha también influye.
Una cancha también puede marcar diferencias., y en un torneo donde un punto puede definir un ascenso, cada detalle importa.
Entonces...
¿Tiene sentido poner en riesgo ese patrimonio cuando el club está buscando algo tan importante?
La respuesta que suele aparecer es conocida.
El alquiler genera ingresos, Y si ese es el argumento, el hincha también tiene derecho a preguntar.
¿Dónde se ve reflejado ese dinero?
¿En qué obra?
¿En qué mejora?
¿En qué crecimiento institucional?
¿En qué refuerzo que haga sentir que realmente valió la pena?
Porque si el beneficio es tan importante, debería poder verse. Debería sentirse, debería transformarse en algo que el socio pueda reconocer.
Pero cuando pasan los años y esas respuestas no aparecen, las dudas empiezan a crecer. Y ahí la discusión deja de ser económica.
Pasa a ser una discusión de prioridades. Porque si todos los años la decisión termina siendo la misma...
¿Quién asume la responsabilidad de explicarle al hincha por qué el estadio vuelve a estar en riesgo?
¿La dirigencia?
¿El Gobierno?
¿Ambos?
¿Existe alguien dispuesto a decir que el patrimonio deportivo de Gimnasia también debe ser una prioridad?
Porque después llega el fútbol. Llega el partido importante.
Llega el momento donde la pelota tiene que rodar.
Y si la cancha no está como debería... Los primeros señalados vuelven a ser los de siempre.
Los jugadores.
El técnico.
El equipo.
Pero pocas veces se habla de las decisiones que se tomaron antes.
Y esas decisiones también juegan.
Porque un campeonato no se pierde solamente por un gol errado.
También se puede perder por esos pequeños detalles que muchos prefieren no mirar.
Lo más preocupante es que esto dejó de ser una discusión.
Se convirtió en una costumbre.
Como si cada septiembre Gimnasia tuviera que resignar algo.
Como si su estadio estuviera disponible para todos, pero no siempre protegido para Gimnasia.
Y quizás ese sea el verdadero debate.
No si la Fiesta Nacional de los Estudiantes debe continuar.
Por supuesto que sí.
No si Jujuy debe seguir disfrutando de sus eventos.
Por supuesto que sí.
La pregunta es otra.
¿Por qué una tradición que tiene otros escenarios posibles sigue teniendo como costo la casa de Gimnasia?
Porque las ciudades cambian.
Los tiempos cambian.
Las necesidades cambian.
Y también deberían cambiar algunas decisiones.
Tal vez haya llegado el momento de entender que cuidar el estadio no es estar en contra de una fiesta.
Es estar a favor de Gimnasia.
Porque un club no se defiende solamente con discursos.
También se defiende cuidando lo que tiene.
Y el 23 de Agosto es mucho más que una cancha.
Es parte de la historia.
Es parte de la identidad.
Es el lugar donde un pueblo entero sueña.
Porque la Fiesta Nacional de los Estudiantes puede tener muchos escenarios.
Gimnasia solamente tiene uno.
Y ese lugar no es solamente un estadio.
Es la casa donde miles de hinchas siguen soñando con volver a Primera.
Por: Gonzalo Arancibia ✍🏻

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