Del mercado fuerte a la apuesta: ¿Qué cambió en Gimnasia?

Gimnasia pasó de un mercado de pases con nombres y experiencia a una apuesta con Valentino Arro. El debate no es contra el jugador, sino sobre una pregunta que empieza a aparecer entre los hinchas: ¿el equipo necesitaba algo más para encarar la final del torneo?


Gimnasia no se reforzó mal. Al contrario, ejecutó un mercado de pases inteligente, combinando experiencia y juventud, sumado a la base del plantel del año pasado.

A principio de año, el club salió al mercado con decisiones claras. Llegaron jugadores como Claudio Pombo, Delfor Minervino, Mauro Cachi y Abel Argañaraz entre otros. Futbolistas con recorrido, con minutos encima, pensados para competir desde el arranque.

Ahí hubo una idea.

Armar un equipo competitivo.

Y ese equipo respondió. Hoy Gimnasia es protagonista, puntero, tiene carácter y una base que se fue sosteniendo con el correr de los partidos.

Ahora bien… algo cambió.

En este mercado de invierno la realidad fue diferente. No hubo ese movimiento, no hubo cantidad ni nombres que generen ese impacto inicial. Y en ese contexto aparece Valentino Arro.

Un jugador que llega sin tanto ruido, sin ese recorrido que tenían los refuerzos de principio de año. Y está bien, es parte del fútbol. Alguien que viene a buscar su oportunidad, a pelear un lugar y demostrar por qué está en este plantel.

Pero la pregunta aparece sola:

¿Era este el momento para una apuesta o Gimnasia necesitaba sumar una pieza de jerarquía para pelear lo que viene?

Y otra vez: no es contra él. No corresponde. Porque nadie puede caerle a un futbolista que recién llega.

Pero sí cambia el enfoque.

Porque no es lo mismo reforzar un equipo que se está armando, que reforzar uno que ya está arriba y sabe para qué está.

Ahí aparece la duda.

A principio de año Gimnasia buscó experiencia. Ahora parece apostar a la proyección.

Antes llegaron jugadores para rendir desde el inicio. Hoy llega un futbolista que habrá que ver cómo se adapta y qué puede darle al equipo.

¿Es una decisión pensada por la dirigencia o es una oportunidad que apareció en el camino?

Porque los refuerzos del comienzo marcaron una diferencia. No eran incógnitas, eran jugadores con una historia detrás y con la responsabilidad de competir.

Arro llega desde otro lugar. Con juventud, con ganas, con hambre de mostrarse. Pero también llega en un momento donde el margen es mucho más chico.

Y eso pesa.

El año pasado dejó una enseñanza. Cuando hubo que dar ese salto, faltó algo.

Entonces la pregunta vuelve:

¿Gimnasia aprendió de ese golpe?

Porque pasar de un mercado fuerte a uno donde casi no te movés, estando en lo más alto de la tabla, no es un detalle menor.

Es una decisión.

Después hablará la cancha, como siempre. Arro puede meterse, puede rendir y puede cambiar esta mirada.

Y el hincha lo ve. No desde la queja, sino desde la ilusión. Porque cuando estás ahí arriba, también querés un poco más.

Porque los mercados también hablan.

Lo cierto es qué, tanto el cuerpo técnico con Hernán Pellerano a la cabeza y los altos mandos dirigenciales, confían a pleno en el plantel que se armó a principio de año, para pelear hasta el final en busca del objetivo principal.

Las salidas de Pinto (préstamo), Maldonado y Sánchez, también volcaron a la institución a salir al mercado para tapar los cupos que se liberaron. Y en esa búsqueda, apostaron por Alonso y Arro.

Y este último movimiento dejó una pregunta que, como siempre, solo la cancha podrá responder.


Foto: Prensa Gimnasia.

Por: Gonzalo Arancibia. ✍🏻

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