¿Gimnasia despertó o fue solo un espejismo?

 El Lobo volvió a ganar, quedó a un punto de la cima y recuperó la ilusión. Pero ahora deberá demostrar que el triunfo ante Chaco For Ever fue el comienzo de una reacción y no apenas un oasis en medio de la incertidumbre.

Crédito - Foto Prensa Gimnasia de Jujuy

Gimnasia tenía una obligación que se repite cada vez que juega en el 23 de Agosto: ganar y no dejar puntos en el camino. Ante Chaco For Ever, el Lobo tenía además una oportunidad importante para despejar las dudas que habían aparecido en sus últimas presentaciones.

El equipo venía de partidos difíciles, sin encontrar un rumbo futbolístico claro, con algunos jugadores por debajo de su nivel y con un entrenador que parecía tener el cassette puesto. Los últimos tres encuentros habían dejado preocupación y la sensación de que Gimnasia estaba desaprovechando oportunidades que la propia categoría le ofrecía.

Ante Chaco, Pellerano movió algunas piezas y el equipo respondió de otra manera. Gimnasia mostró otra actitud, encontró funcionamiento y consiguió una victoria que puede significar algo más que tres puntos.

Y otra vez apareció Panchito, determinante como tantas veces, poniéndose el equipo al hombro y siendo una de las piezas importantes para que el Lobo pudiera quedarse con el partido. Pero hay algo que también debe quedar claro: cuando el equipo funciona, los nombres propios aparecen. Cuando el funcionamiento colectivo falla, difícilmente una individualidad pueda resolverlo todo.

Esta vez, el barco se encarriló.

Pero terminado el partido aparece la pregunta inevitable: ¿alcanza esta victoria para volver a ilusionarse?

La tabla permite soñar. Gimnasia quedó a apenas un punto de la cima, en una Primera Nacional donde los equipos que pelean arriba se sacan puntos entre ellos, pierden partidos inesperados y dejan la puerta abierta fecha tras fecha.

El problema es que Gimnasia también tuvo oportunidades y no siempre pudo aprovecharlas.

Por eso, ganar de local no alcanza si después vuelve la incertidumbre. El Lobo no puede conformarse con hacerse fuerte en el 23 de Agosto, empatar de visitante y volver a empezar de cero. Necesita encontrar una regularidad que le permita sostenerse arriba y, sobre todo, aprovechar las oportunidades que la categoría vuelve a ponerle delante.

Pellerano sabe que el equipo tiene una deuda futbolística. Ya no alcanza con explicar los resultados: ahora deberá encontrar respuestas dentro de la cancha. El margen se achica y cada punto empieza a tener un peso enorme.

El clásico del Norte aparece en el horizonte y, antes de llegar a ese partido, habrá otros escalones que Gimnasia no puede dejar pasar si realmente pretende pelear por el objetivo máximo.

Porque el hincha sueña con jugar la final. No quiere conformarse con el reducido, sabe que es la vía más larga y entiende que, con este escenario de la Primera Nacional, la oportunidad está ahí.

Hoy el panorama vuelve a ser alentador. Los resultados de los demás ayudan y Gimnasia está ahí, a un punto de la cima.

Se puede soñar, pero ahora hay que demostrarlo.

El Lobo tiene la oportunidad de convertir esta victoria en un verdadero punto de quiebre. Para eso deberá sostener el juego, recuperar la regularidad y dejar atrás las dudas que lo acompañaron en las últimas fechas.

La tabla le abre la puerta. Ahora Gimnasia debe demostrar si realmente está preparado para cruzarla.

Por: Gonzalo Arancibia .✍🏻

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